I was inspired by the angels Baruch and Balthamos, two characters that first appear at the end of The Subtle Knife, the second book in Philip Pullman’s His Dark Materials trilogy. Their book description is tricky to imagine: they seem to be made of light but appear amost invisible to the eye during the day.

I admire that their relationship is not hidden from the reader. They are explicitly in love and are quite affectionate towards each other, without it being treated like an oddity or pandering. Good LGBT+ representation in children’s/YA fantasy is always welcomed.

Happy Valentine’s Day! 🏳️‍🌈❤️

Sketch
Final illustration

Las historias sobre gays en telenovelas mexicanas no son algo nuevo. Desde los 90’s han aparecido personajes secundarios que casi siempre siguen una historia predefinida: miedo y confusión por su atracción hacia el mismo género, melodramática salida del clóset, rechazo social y finalmente aceptación e integración a la familia (con pareja estable). El asumir una identidad gay suele presentarse como una odisea de lágrimas, hostilidad e incluso violencia.

Mi marido tiene más familia (MMTMF) no se desvía mucho de la fórmula pre-establecida para este tipo de historias, pero el enfoque más digno, cotidiano y tierno (empalagoso incluso) con que trató a Aristóteles y Temo creó, tal vez accidentalmente, el fenómeno de redes sociales llamado Aristemo. Fue tal el impacto con el público, particularmente en Twitter, que después de extender la duración de la novela se le dio más tiempo en pantalla a la relación de Aristemo, y al terminar la novela se produjo una obra de teatro y subsecuentemente un spin-off “protagonizado” (más adelante explicaré por qué entre comillas) por la pareja. Incluso GLAAD premió a estos personajes por considerarlos una representación sumamente positiva e innovadora en el contexto de la televisión en América Latina.

Algo nunca antes visto en televisión (abierta mexicana)

La existencia de Aristemo es un paso hacia adelante en cuanto a representación gay en medios de comunicación masivos mexicanos: los chicos no se ven forzados a asumir roles tradicionales híper masculinos, se permiten ser sensibles sin llegar a lo caricaturesco y eventualmente se besan sin censura como cualquier otra pareja romántica. A pesar de lo anterior , la trayectoria del fenómeno no está exenta de sus tropiezos y situaciones problemáticas. Me parece necesario analizar estos aspectos negativo para entender cómo fue que lo que inició como una mirada más honesta y normalizadora de unos chicos gays se convirtió en una manipulación de las audiencias y últimamente en potencial desperdiciado. Parece ser que la televisión abierta aún no está comprometida en presentar historias de personajes LGBT+ que salgan del molde pre-establecido. Además de celebrar los avances, debemos tener la capacidad y disposición de criticar.

#Aristemo

MMTMF es en realidad la segunda temporada de Mi marido tiene familia (basada en una novela coreana). Al concluir la historia adaptada, la versión mexicana crea su propio argumento e introduce nuevos personajes, entre ellos Cuauhtémoc “Temo” López (Joaquín Bondoni), un adolescente nuevo en la ciudad de Oaxaca que desde un inicio se identifica como gay, aunque dentro del clóset aún. Su interés amoroso es Aristóteles “Aris” Córcega, otro chico que es aspirante a artista y apenas está descubriendo su sexualidad.

La relación Aristemo, así bautizada por las audiencias, cautivó a mucha gente debido a la representación tierna  y sincera de lo que es ser un adolescente descubriéndose a sí mismo. En un principio Aris no tenía una idea clara de su sexualidad, y esto le causaba conflicto a ambos. Temo sufría por no saber si su amor sería correspondido. Este will they or won’t they? fue el gancho que atrapó a los espectadores quienes lograron hacer tendencia recurrente el hashtag #Aristemo para mostrar su apoyo a esta pareja de ficción.

A favor de MMTMF también podemos decir que el drama familiar de la salida del closet, si tal vez ya es un cliché a estas alturas, no escala a proporciones exageradas y son más los personajes que muestran su apoyo que los que rechazan. ¿Un reflejo del México contemporáneo?

Televisa no tardó en darse cuenta del fenómeno que tenían en manos, por lo que comenzó a aprovechar su poder con los seguidores para mantenerlos enganchados a la novela. El término “Aristemo” comenzó a ser utilizado por los propios personajes, incluso cuando no sonara natural.

La declaración de noviazgo de Aris a Temo después de un número musical (nadie dijo que las telenovelas fueran realistas) va algo como:

— Quiero decirte que… somos Aristemo.

— ¿Somos Aristemo?

— No pues esa es una pregunta que tienes que contestarme tú, Cuauhtémoc López.

— Sí, Aristóteles Córcega. Somos Aristemo.

[…]

— Claro que no es un sueño. Esto está pasando, es neta.

— Esto no va a ser fácil. Hay mucha gente que todavía no está lista para nosotros, para Aristemo.

— No, no no. A ver, pues qué chido que no lo estén, porque así tú y yo vamos a poder callarlos a todos.

Más que una declaración de amor parece un meta-comentario de Televisa, confirmando que están comprometidos a romper esquemas y darle a la audiencia lo que pide. Después del éxito de la producción, se amplía el número de capítulos y la historia se alarga más de lo inicialmente planeado. Y parece ser que ahora que la pareja estaba junta, se necesitaba otro gancho para mantener a la gente cautiva. La decisión fue usar el beso entre los adolescentes como carnada.

Queerbaiting o Kissbaiting

El término queerbaiting se utiliza en crítica de medios para hablar de una potencial relación homosexual entre personajes, que a pesar de estar sugerida, nunca se hace explícita. Ejemplos de ello son Finn y Poe en Star Wars, Sherlock Holmes y Watson o Capitán América y Bucky en el Marvel Cinematic Universe. La carnada (bait) se utiliza para atraer a un público LGBT+ hambriento de representación sin tener que comprometerse del todo a desarrollar abiertamente este tipo de historias.. Así se obtiene más audiencia sin alienar o hacer enfadar a grupos conservadores, o simplemente por no querer hacer un esfuerzo extra en integrar orgánicamente este tipo de relaciones.

MMTMF no cae en la definición tradicional de queerbaiting, sería algo más como kissbaiting, pero logró un efectos similar al guardarse el beso que sabe que la audiencia espera y no tiene justificación para no mostrar. En cualquier otra telenovela juvenil una declaración de noviazgo concluiría en un beso, así como en la vida real. La decisión de la producción fue guardar este momento indefinidamente para que hubiera algo que esperar. Así lograron que los fans en Twitter estuvieran al pendiente todos los días pidiendo que los personajes por fin unieran sus labios. El productor Juan Osorio se pronunció al respecto primero negando y luego prometiendo el evento. Mientras tanto en la novela se creaban situaciones donde Aris y Temo estaban en la intimidad y bien podían hacerlo, pero eran detenidos por alguien más o simplemente era una finta.

Querían un beso, ¿no?

Para echarle sal a la herida, en los capítulos adicionales se introdujeron nuevos personajes en la historia, entre ellos Yolotl, que aunque por su nombre podría pensarse que sería una chica de ascendencia indígena, no es así (pero el tema del racismo y blanqueamiento de personajes en la novela es tema aparte). Esta adolescente se interpondría entre la pareja gay e intentaría enamorar a Aris. El primer gran enojo de la audiencia fue cuando en los créditos iniciales de la novela se presentaba un beso (no correspondido) entre “Yolo” y Aris, enfureciendo a los fans a tal grado que eventualmente se eliminó esta toma de la introducción.

En la recta final de la novela los escritores se permitieron explorar las primeras citas de Aris y Temo, con situaciones cotidianas y tiernas, con los seguidores siempre a la espera del prometido beso. En un punto los dos chicos se hacen tatuajes idénticos para demostrarse su amor. Para Todo eso es aceptable de mostrar, pero EL beso debe guardarse forzosamente hasta que la audiencia esté lista, es decir, hasta el último capítulo. Efectivamente, en el último capítulo Aris y Temo se besan no solo una sino DOS veces.  Gracias Juan Osorio y producción por ser tan generosos con su audiencia.

Finalmente las muestras de cariño de la pareja se presentaron de manera digna, romántica y honesta, probablemente por la buena química de los actores. El público, principalmente en redes sociales, respondió de manera muy positiva, poniendo una telenovela de televisión abierta (un medio en decadencia) al centro de la conversación y generando tal impacto que recibieron el GLAAD award por su buena representación en la televisión de habla hispana. Si es por popularidad, Aristemo se puede considerar un éxito. Pero por mi parte no puedo dejar de ver el contexto y todo lo que le precedió y no termino de estar satisfecho.

Cuando algo tiene un éxito inusitado hay que aprovecharlo al máximo, así que inmediatamente Televisa anunció dos spin-offs dedicados a Aristemo, una obra de teatro llamada “Aristemo el musical” y una serie-telenovela llamada “Juntos, el corazón nunca se equivoca” (JECNSE).

La obra de teatro, como su nombre lo indica, es un musical compuesto por canciones que sospecho son del disco debut de Emilio Osorio y es una historia que no es parte del canon de las novelas. Al parecer por las reacciones, igual que en la telenovela, un breve beso se guarda para el final. Las viejas costumbres son difíciles de superar.

Juntos, el corazón nunca se equivoca, el nombre más cursi de todos los tiempos

¡Cuántos personajes gays! (2)

La expectativa para JECNSE era grande, después de todo sería la primera telenovela con protagonistas gays en la televisión mexicana. La audiencia estaba ya establecida y ayudaría a Televisa a conectar con el público joven que ya no ve televisión abierta. La obra de teatro había sido un éxito y Osorio y Bondoni hacían frecuentes apariciones en distintos programas de televisión e internet para mantener vivo el fenómeno.

La premisa de la telenovela (¿o serie?, solo tiene 26 capítulos) es que Aris y Temo se mudarían a la Ciudad de México para estudiar la universidad. La pareja estaría migrando de una ciudad pequeña y conservadora a la más grande y abierta del país. El sueño de Aris de ser artista podría ser el enfoque, así como los problemas de una relación viviendo bajo el mismo techo. Podrían incluirse nuevos personajes que ejemplificaran la diversidad sexual y de género y abordar historias nunca antes contadas en las telenovelas. ¿Sería esto el inicio de una nueva era de entretenimiento más inclusivo y de acorde a la realidad de la gente LGBT+?

Antes de su estreno oficial en televisión Televisa subió el primer episodio a internet como pre-estreno. Mi primera impresión fue positiva, aunque las señales del desastre estuvieron desde el principio al verlo en retrospectiva. Como punto a su favor, Aris y Temo se llamaban el uno al otro como novios y los demás personajes también se referían a ellos así. Out and open y aceptados por la familia, daba la impresión que la homofobia no sería ya un problema tan relevante en la trama. También debo confesar que la canción de los créditos finales es muy pegajosa.

Algo que me llamó mucho la atención era el elenco. Contrario a lo que se podría pensar de un spin-off de adolescentes, la mayoría de los demás actores eran adultos mayores de 40, caras conocidas de telenovelas de antaño. Sospecho que el fin de esto era conservar la audiencia de “señoras que ven telenovelas” que podrían no sentirse identificadas con personajes más jóvenes (y LGBT+). Después de todo, JECNSE pasaría en horario estelar de 8:30 a 9:30 de la noche.

Los jóvenes se identifican mucho con señoras de más de 40.

Peor aún, aparte de Aris y Temo, solo había otro personaje abiertamente gay relevante, Diego, quien ya había aparecido esporádicamente en MMTMF. Un cuarto y quinto personaje, el adolescente Mateo y la señora Nora, podrían ser gay y lesbiana respectivamente (o bi), pero no se dice explícitamente. A él lo emparejan con Diego un poco a manera de queerbaiting. Y a ella la muestran sufriendo el rechazo de su hermana por amar a otra mujer llamada B. No se molestan en darle un nombre de verdad a esta mujer o mostrarla siquiera claramente hasta el último capítulo a manera de sorpresa. Decepcionante…

Puede parecer muy trivial mi insistencia con este tema, pero el primer beso de Aris y Temo ocurre hasta alrededor del cuarto capítulo, mientras que en el primer episodio se muestra uno entre Ubaldo (el villano de la historia) y Carlota, quienes tienen una amplia diferencia de edad y su relación no es particularmente romántica. Él se está aprovechando y ella lo permite porque necesita información para resolver el misterio de la muerte de su hermano (telenovelas a final de cuentas). Sospechoso…

Una historia de política y dramas genéricos de telenovela (y una pareja gay por ahí también)

Hablar a detalle sobre la trama de la serie no creo que valga la pena. Mi teoría es que Televisa tenía guardado por ahí el guion de una telenovela sin producir sobre política y solo le metió a los Aristemo con calzador. A grandes rasgos, Ubaldo es un político corrupto que mandó asesinar al hermano de Carlota y los demás deben resolver el misterio y evidenciar la maldad del político para frenar su trayectoria y hacer justicia. Definitivamente una trama MUY gay.

La mamá de Aris, Polita se instala desde el principio como vecina de la pareja y sus roomies, limitando la posibilidad de contar historias sobre absoluta independencia de los padres. Ella muere repentinamente a mitad de la serie y reaparece después ocasionalmente como fantasma-espíritu-alucinación (because telenovelas). Brevemente se contempla la posibilidad de que Aris y Temo adopten al hermanito menor del primero pero (tal vez afortunadamente) no le dan seguimiento a esto.

Otro personaje que regresa de MMTMF es el papá de Temo, Pancho, un personaje más odioso que Homero Simpson en sus peores épocas. En la recta final de hecho le roba protagonismo a Airstemo y enfrenta directamente a Ubaldo. Carlota y su papá Olegario también son personajes activos dentro de ese conflicto, relegando a Aris y Temo a personajes secundarios en su propia serie.

El melodrama y las situaciones resultan de lo más trilladas, reciclando conflictos genéricos de telenovela sin darle a la pareja gay una historia interesante más que “luchar por estar juntos” aunque, salvo por un balazo, no se siente que haya algo tan peligroso que los pueda separar.

Estas son las sinopsis de un par de capítulos:

“Olegario descubre que Carlota y Ubaldo son amantes; Ubaldo golpea a Soledad tras enterarse de su relación con el profesor Collins.”

“Mateo le dispara a Aris y a Carlota y sus almas se van a un mundo en el que se encontrarán con Andrés; Olegario le cuenta a Elsa el secreto de Carlota.”

Aunque debería serlo, la carrera artística de Aris nunca tuvo gran enfoque en la telenovela, en el capítulo final insertan un fragmento de la obra de teatro de la vida real, pretendiendo darle un cierre a esta historia, aunque carezca de sentido porque Temo canta también y en la telenovela él no tiene pretensiones artísticas.

Esto no es lo que la gente imaginaba cuando se anunció la serie.

Olegario y Ubaldo participan en un enfrentamiento que parece sacado de una historia de narcos. Nora agradece ser aceptada, pero nunca se dice qué es lo que están aceptando ni le dan nombre a B. ¿Tal vez cortaron sus escenas? El product placement nada sutil abunda incluso en el último capítulo. Aris tiene una fantasía donde su papá lo observa mientras besa a Temo, y reaparece su mamá conviviendo con su hermanito. Regresan personajes de MMTMF y se habla sobre cómo la familia es lo más importante, reciclando el tema de la telenovela original.

Muchos fans no estuvieron nada contentos con el desarrolló la serie y mucho menos con el final. Incluso se leían en Twitter burlas de que Carlota era la protagonista y a los chavos gays deberían de hacerles un spin-off.

Infantilización

Otra situación que me llamó mucho la atención es el manejo infantilizado y desexualizado de la relación Aristemo. A pesar de tocar (torpemente) temas como adopción o matrimonio, la parte sexual de la pareja es algo que no se aborda en lo absoluto, salvo un par de excepciones donde “podría” interpretarse que ya hicieron algo. Esto no es algo nuevo de JECNSE, ya que en la telenovela original la pareja aparecía frecuentemente agrupada con los niños pequeños de la familia, impidiendo que sus interacciones fueran más adultas.

Aris y Temo viven una relación donde se declaran su amor constantemente, pero evaden hablar sobre experiencias sexuales. Esto además de ser (debatiblemente) muy cursi, es totalmente irreal. A esa edad y viviendo juntos en una nueva ciudad, dos universitarios que se quieren y son novios experimentando plenamente su sexualidad sería lo más lógico. No estoy diciendo que fuera necesario mostrar escenas sexuales, pero pretender que es algo que no ocurre es francamente querer evadir la realidad. Alguna vez vi telenovelas juveniles de más chico y recuerdo que el sexo era parte importante en la vida de los jóvenes. Pero tal vez estoy pidiendo mucho si mostrar un beso aparentemente es altamente controversial.

Por cosas como estas, la primera serie gay de la televisión abierta acaba siendo una telenovela genérica carente de identidad, que además no supo, o no se atrevió, a cumplir lo que inicialmente prometió: contar una historia auténtica sobre una pareja gay viviendo en CDMX. Estoy casi seguro que hubo censura detrás de cámara que impidió que se tocaran ciertos temas, pero el pésimo guion no tiene excusa. Tal vez a Televisa nunca le importó realmente la calidad del producto y solo quería explotar un fenómeno que no entendió realmente cómo ocurrió en primer lugar.

Últimos pensamientos

No puedo decir que el fenómeno Aristemo fue un desastre. Si nos guiamos por las reacciones en redes sociales, el poder ver una relación gay tratada dignamente (en MMTMF y JECNSE en menor medida) le dio esperanza y ánimo a muchos jóvenes para vivir más abiertamente. Incluso al día de esta publicación, KCA con Aristemo es TT en Twitter, a pesar de que la serie terminó el 26 de julio. Quiero suponer también que la popularidad de la pareja también ayudará a normalizar las relaciones gays y lesbianas en sectores más conservadores del país. A final de cuentas, las telenovelas aparte de reflejar realidades de la sociedad, ayudan transformar el pensamiento colectivo y exponer a la audiencia a situaciones y personas que viven realidades distintas. Después de todo, el premio GLAAD no lo ganaron sin una razón.

Se podría debatir sobre el valor de una obra por su impacto social sobre la calidad del producto en sí. Calificar como buena o mala la representación de Aristemo depende del lente con que se analice. Finalmente el público decide el valor que le da a las cosas y el grado de exigencia que pondrá a lo que consume. Televisa intentó replicar la popularidad de Aristemo en la telenovela Amara a muerte con Juliana y Valentina (Juliantina) pero el éxito no fue el mismo. Lo que los productores deben entender es que el éxito de Aristemo no fue planeado. Su popularidad espontánea denota una verdadera necesidad, la de ver historias diversas contadas de manera digna y honesta.

Aristemo fue un paso hacia adelante (con ganas de dar dos para atrás en el spin-off), pero no debe ser el último. Las personajes LGBT+ no deberían presentarse con estándares distintos a los demás y espero que algún día una pareja de gays o lesbianas en televisión no sean noticia porque se dieron un beso sino por tener una buena historia.

Este año se celebra el 40 aniversario del lanzamiento de El vampiro de la colonia Roma de Luis Zapata, así que me decidí a leerlo tras haber escuchado y leído muchas cosas buenas sobre él. Y efectivamente, ya entiendo por qué es un clásico y por qué causó tanta controversia en 1979.

Adonis García, un huérfano que tiene que recurrir a la prostitución para sobrevivir, es un protagonista con una voz fresca y original, incluso para estándares de 2019. Lo que lo hace muy interesante de leer es que disfruta su sexualidad plenamente, sin remordimiento o culpa. Aún hoy en día es muy común leer o ver historias donde los personajes gays viven atormentados por sus deseos sexuales, en un melodrama de confusión y autoflagelación. Adonis es un grato respiro a este cliché, revolucionario en su momento incluso. El sexo homosexual en este libro se maneja sin tabúes ni connotaciones inmorales, algo muy disruptivo para su tiempo.

La novela está estructurada en capítulos que corresponden a cintas de audio donde el protagonista se explaya sobre su historia personal y vida diaria. El monólogo de Adonis es ágil, ameno y muchas veces gracioso. De hecho el texto carece de puntuación, logrando un efecto convincente de estar escuchando a una persona real hablando. Tal vez mi única crítica con esto sería el uso de muletillas, algunas veces excesivas y distractoras.

Una trama como tal no existe; lo que se nos presenta en El vampiro es una serie de anécdotas y relatos cotidianos sin un conflicto central que guíe la historia por los puntos narrativos convencionales. Lo que sí se logra es obtener una visión general de la vida homosexual en la Ciudad de México/DF, pre-internet y pre-VIH, así como la actitud general de la sociedad al respecto.

La importancia del sexo y las dificultades que conlleva encontrarlo es un tema siempre presente en la novela. Durante esta época, conocer a otros hombres era un reto que involucraba aprender un lenguaje de comunicación no verbal (miradas, poses y actitudes), conocer y responder a las señales e identificar los puntos de encuentro; todo esto mientras se evade a la autoridad que reprendería estos comportamientos. Sabiendo jugar el juego, Adonis libra todos los obstáculos para acostarse con otros hombres, por trabajo, diversión, convivencia o simplemente para escapar de la realidad.

A pesar de las adversidades que atraviesa constantemente, como quedar huérfano o adquirir infecciones de transmisión sexual, Adonis parece nunca perder su optimismo. La prostitución como forma de ganarse la vida se presenta como una elección, algo incluso disfrutable. Pero Zapata no idealiza este estilo de vida; las ganas de vivir libremente y sin dirección cobran factura en la salud de Adonis, quien cae en el alcoholismo y la depresión al enfrentarse la incertidumbre de su futuro. En las últimas cintas se revela el tremendo sufrimiento por el que atraviesa, incluso temiendo por su vida si sigue así.

El final queda abierto, sin una respuesta sobre qué hará nuestro protagonista más adelante en su vida cuando ya no pueda vender su cuerpo. Es un sobreviviente en el paisaje urbano del México conservador del 79, una pieza de un rompecabezas más grande. Afortunadamente, aunque la vida no le favorezca y habite al margen de la sociedad, Adonis nunca se presenta como una figura trágica (ni aspiracional). Simplemente es un hombre siguiendo sus impulsos y sus propias reglas, afrontando las consecuencias de salirse del prototipo del hombre tradicional mexicano.

En 2019, leer El vampiro es asomarse a una ventana al pasado, donde podemos comprobar cuánto hemos avanzado en materia de visibilidad, aceptación y derechos. Los cambios sociales han brindado a la comunidad LGBT+ más apertura para vivir su vida abiertamente, ya no excluidos de la sociedad sino como parte integral de ella. Salir del clóset ya no es algo impensable y conocer a otras personas gays ya no es el reto que era anteriormente. ¿Cómo sería la vida de Adonis si hubiera crecido en esta época? Tal vez más feliz…

Como muchos niños creciendo en los 90’s, yo era un ávido consumidor de televisión, especialmente de caricaturas. Era súper fan de las Tortugas Ninja, Tiny Toons, Garfield y sus amigos, entre otros. Pedía a mis papás que me compraran juguetes, peluches, videojuegos e incluso piñatas de mis personajes favoritos.

También veía algunos anime cuando todavía no se utilizaba el término aquí. Notaba una diferencia en sensibilidades y tipos de historias que se contaban, con arcos narrativos más grandes y personajes más complejos comparados con la animación tradicional estadounidense. Los Caballeros del Zodiaco, en especial, me fascinaban. Todos los sábados estaba pegado a la pantalla esperando el siguiente capítulo de mi telenovela sangrienta. Cuando jugaba con mis primos, yo imaginaba que era Hyoga con sus poderes de hielo y armadura de cisne.

Shun reviviendo a un Hyoga congelado utilizando su calor corporal. Esta escena provoca reacciones homofóbicas en algunas personas.

Nadie quería ser Shun, el más afeminado y andrógino del grupo, con su armadura rosa y poderes mayormente de protección. Incluso hoy en día hay cierto desprecio hacia este personaje, siendo objeto de ridiculización en memes, al igual que Afrodita (otro personaje afeminado). Lo curioso es que dentro de la serie estos personajes nunca fueron objeta de burla por su manera de ser, la homofobia se presentaba fuera del televisor.

Sailor Moon llega a México

La “Disney” de Oriente, periodismo de primera

En 1996, se estrenó Sailor Moon en el programa sabatino infantil “Caritele” de TV Azteca. Después del icónico y surreal opening, quedé inmediatamente fascinado… y algo confundido de que me gustara tanto. El programa se presentaba como una serie dirigida al público infantil femenino. Su protagonista Serena (usaré los nombres y términos del doblaje latino) no encajaba en el molde tradicional de súper héroe. Era una niña llorona que le iba mal en la escuela y prefería jugar videojuegos y leer manga; pero eso sí, su empatía y cariño por las demás eran su gran virtud y al transformarse en Sailor Moon se convertía en la líder del grupo.

A pesar de que no iba intencionalmente dirigido hacia mí, no podía quitar mis ojos de la pantalla. Lo novedoso del programa (para estándares de los 90’s) era que las protagonistas eran todas mujeres, cada una con una personalidad claramente definida, poderes únicos y color característico. Particularmente me sentía identificado con Amy, una “nerd” preocupada por estudiar y obtener buenos resultados en la escuela. Era tímida y retraída, pero poseía un gran intelecto que era de gran ayuda para el grupo.

En mi primaria los niños no hablaban de Sailor Moon con el mismo entusiasmo que otras caricaturas. Algunos afirmaban que solo lo veían por las transformaciones donde presentaban sus siluetas desnudas. A mí también me fascinaban e hipnotizaban las transformaciones pero por otras razones: por el dinamismo de la animación, los colores, la música, los trajes, las poses. Como no quería ir en contra del pensamiento colectivo mejor afirmaba que veía la serie solo para ver “viejas encueradas”.

Sailor Moon fue un fenómeno mundial. Las niñas (y algunos niños) disfrutaban de una serie donde ellas también podían ser superhéroes y participar en historias donde no tenían que ser salvadas. La feminidad nunca era un obstáculo, al contrario, las Sailor Scouts asumían plenamente su feminidad sin intentar actuar como los héroes tradicionalmente masculinos. Precisamente esto último era lo que más resonaba conmigo, podías ser heróico y seguir siendo tú mismo, sin tener que fingir ser un macho. En su momento no podía verbalizar este pensamiento, así que seguía viendo el anime sin compartir mi gusto por él con nadie, por temor a ser ridiculizado. Yo mismo me limité en expresar mi gusto por la serie y a esa edad no tuve ninguna figura u otro tipo de merchandise que evidenciara mi fascinación con ella.

La primera temporada sufrió algunos cambios en su adaptación al doblaje latino. El guion tomó como referencia el doblaje estadounidense, el cual cambio algunos nombres de personajes o conceptos para hacerlo más accesible al público occidental. También borró la primera pareja homosexual de la serie. En japonés, los villanos Zoisite y Malachite eran dos hombres en una relación amorosa. En México, Zoisite fue doblado y mencionado como mujer y por ende estaba en una relación heterosexual. Probablemente nadie supo ni le importó este cambio, pues finalmente no afectaba en nada al entendimiento de la trama.

Sailor Scouts lesbianas

Power couple

La tercera temporada introdujo a los primeros personajes LGBT+ oficiales en el doblaje latino (tras la decisión de ya no seguir los cambios del guion gringo). Haruka y Michiru, Sailor Uranus y Neptune respectivamente, eran las nuevas Sailor Scouts, más maduras, mucho más poderosas, con un increíble tema musical y también eran lesbianas.

La primera interacción de Haruka con las demás chicas causa una gran confusión en el grupo de amigas. Haruka tenía una predilección por usar ropa masculina (incluso su uniforme escolar era el que usaban los hombres), su voz era grave, gustaba del motociclismo y los autos deportivos y se le veía comúnmente coqueteando con mujeres. Serena y Mina se sienten inicialmente atraídas por ella, pensando que es un chico guapo. Eventualmente descubren la verdad y quedan decepcionadas, aunque en episodios subsecuentes algunos personajes siguen remarcando que Haruka es muy guapa.

Michiru se presenta como una joven violinista profesional sofisticada, educada, reservada, muy inteligente y también muy femenina. Su relación con Sailor Uranus no se menciona explícitamente con la palabra “lesbianas”, sin embargo todos los personajes entienden que se aman la una a la otra. Nadie las juzga por ello, ni hacen burla de la masculinidad de Haruka. Al contrario, son respetadas y admiradas.

El anime, aun en su versión original, no muestra un beso entre la pareja o alguna mención explícita de su relación lésbica. Esto probablemente se deba a que Japón no es realmente muy gay-friendly y prefirieron autocensurarse en este aspecto. Sin embargo, momentos de ternura e intimidad entre ellas dejan claro el mensaje.

Así fue como en 1998, a mis 11 años, estuve expuesto a la primera pareja homosexual en una caricatura. Recuerdo sentirme muy intrigado por el concepto de dos mujeres que podían ser pareja y también heróicas y respetadas; donde su sexualidad o expresión de género no era motivo de exclusión. Al principio trabajaban en solitario por decisión propia, pues creían que eran las únicas responsables de salvar al mundo y que nadie entendería su misión, mas eventualmente se unieron al grupo de Sailor Moon y entre todas salvaron el día al final de la temporada.

Para la última temporada la pareja incluso forma una familia adoptando a Hotaru, una niña que es la reencarnación de Sailor Saturn. Además de Haruka y Michiru, Setsuna (Sailor Pluto) también participa como una tercera mamá.

Una familia diversa

Personalmente no recuerdo ningún tipo de controversia al respecto, tal vez porque había menos gente viéndola o simplemente porque los padres de familia o los medios no prestaban atención por ser algo para niñas. Y aún así yo sentía que ya no debñia de ver la serie. Estaba entrando en la pubertad y aceptar que veía una serie para niñas podría haber sido suicidio social. Yo ya era muy antisocial y no quería bajar más mi nula popularidad. Así que ver Sailor Moon se convirtió en un acto a puerta cerrada.

Sailor Scouts trans

Más diversidad

La quinta y última temporada de Sailor Moon trajo consigo un trío de personajes fuera de lo común para una serie infantil, las Sailor Starlights. Estados Unidos ni siquiera dobló esta temporada por no saber cómo manejarlas. Inicialmente se presentan como Seiya, Taiki y Yaten, unos chicos que conforman un grupo musical llamado Three Lights. Para combatir a los villanos, revelan su verdadera identidad como las Sailor Starlights, sus alter egos del sexo puesto. Sus secuencias de transformación mostraban cómo literalmente sus cuerpos masculinos se transformaban en femeninos. Al igual que Sailor Uranus y Neptune, las nuevas Sailor Scouts eran muy poderosas, inicialmente aisladas pero aún así heróicas y con un muy buen tema musical para rematar.

Aunque la dinámica entre las Sailor Scouts y las Starlights parece un refrito, hay una diferencia clave: Seiya, o Sailor Star Fighter, tiene una relación de amor no correspondido con Serena. Pero esta última no lo rechaza por su verdadera identidad, sino porque ya tiene novio. Y es aquí donde de nuevo se la expresión (y transición) de género no repercute en lo que un personaje siente por el otro, simplemente es una característica más de la persona.

En la serie, Serena y sus amigas no tienen problema con la fluidez de género, de hecho esto nunca se presenta como un conflicto u obstáculo dentro de la trama. Reconozco que en un principio me parecían muy bizarras las Sailor Starlights, pero no lo asocié con algo malo, sino como algo desconocido para mí. No tardé en agarrarle el gusto a estos personajes, que tanto como hombres o como mujeres, siempre se mostraban segurxs de sí mismxs y pateaban muchos traseros.

Para este entonces la popularidad de Sailor Moon ya no era la misma que en un principio, y por lo mismo no recuerdo que fuera un tema de conversación en mi escuela. Ya había nuevas series japonesas que la gente seguía, como Dragon Ball Z y Ranma ½ (que curiosamente también involucraba cambios de sexo y llegó a ser tan popular que salía en los tazos de las papitas).

El tiempo ha demostrado que el legado de Sailor Moon es innegable, tanto así que es parte de la publicidad oficial de las olimpiadas Japón 2020. Tuvo un remake hace algunos años y la serie original fue retransmitida recientemente en televisión abierta (aunque lamentablemente ahora sí con censura). Mucha gente alrededor del mundo recuerda Sailor Mooncon gran nostalgia, especialmente la comunidad LGBT+, pues para muchos fue uno de los primeros acercamientos a la diversidad sexual y de género. La diversidad era parte de este mundo ficticio y los personajes LGBT+ participaban activamente tanto como héroes o villanos.

Sailor Moon ya es parte importante de la cultura popular

Hoy en día aún hay gente que le molesta la presencia de personajes gays, lesbianas o trans en los programas dirigidos al público infantil, pero yo agradezco que existan. Necesitamos trabajar en la verdadera inclusión de todas las personas en nuestra sociedad y los medios como el cine o la televisión son una gran herramienta para este fin. Sailor Moon con su doblaje latino lo pudo hacer hace más de 20 años, de manera orgánica y sin parecer un panfleto informativo. El público infantil merece programas de calidad que reflejen la realidad que vivimos.

Para mí Sailor Moon fue algo muy personal, era un secreto que disfrutaba pero no quería compartir por mis propios prejuicios. Como hombre gay me dio otros referentes de superhéroes y me hizo sentir parte de algo. Las personas LGBT+ podían ser buenos o malos, héroes y villanos; al final del día también eran personas con sueños y aspiraciones, dignas de ser amadas y respetadas. Además reforzó una idea muy importante en mí, por separado no puedes derrotar el mal, pero unidos, apoyándonos mutuamente y respetando las diferencias de los demás sí podemos salvar al mundo, con todo y traje de marinera.

El pasado 22 de mayo fui invitado a un programa llamado Los Columnistas, de ABC Radio en Monterrey. El tema de la discusión era la ideología de género y su relación con la educación de los niños.

Debo hablar un poco del contexto para que esto haya pasado.

Los temas de sexualidad humana siempre han sido de mi interés y comúnmente leo al respecto, ya sea libros, artículos o reportajes. Me considero una persona mayormente informada y capaz de dar opiniones fundamentadas en estos temas.

Días antes del programa, uno de los participantes del programa compartió imágenes y comentarios en Facebook que me parecieron ofensivos y sobre todo que promovían la desinformación. Se lo hice saber directamente y me ofreció un espacio en el programa para hablar concretamente sobre la (mal llamada) ideología de género. Sin preguntar mucho, acepté.

El martes 21, despierto y veo que han compartido la siguiente imagen:

Columnistas_Debate_Fb_post
Imagen utilizada en Facebook para anunciar el programa. Yo no fui consultado para el nombre que le dieron, el cual considero fue inapropiado.

Me sorprendieron dos cosas. Primero, el título, el cual me pareció muy sensacionalista. Yo no estaba enterado que en días anteriores se había llevado a cabo un Drag Queen Story Hour (lectura de cuentos para niños por drag queens) en instalaciones cercanas al Tec de Monterrey, menos que había sido una controversia. Parecía entonces que querían enfocar el debate en el evento.

Lo segundo que me sorprendió fue la participación del diputado Carlos Leal. A este personaje lo conocía de redes sociales por sus posturas fuertemente en contra de los derechos LGBT+ y los derechos reproductivos de la mujer. Tenía una idea muy negativa sobre su persona y me puso muy nervioso el tener que discutir con él.

Afortunadamente, me contactaron varias personas para darme apoyo y también fui con la asociación El Clóset LGBT, A.C., quienes también me ayudaron con mis argumentos y me compartieron información que me podría ayudar en el debate.

El debate se llevó a cabo de manera muy respetuosa y civilizada, un alivio después de ir preparado para lo peor. Debo reconocer que los panelistas del programa (salvo el diputado) se mostraron en entera disposición de escuchar mi punto de vista y jamás me limitaron en lo que podía decir.

Al siguiente día compartí la siguiente reflexión en mi Facebook.

Mi reflexión sobre el debate del día de ayer es que hay mucha desinformación. Lo primero que habría que hacer antes de discutir sobre estos temas es entender conceptos básicos de sexualidad e identidad de género y, ya asimilado el conocimiento, ahora sí hablar responsablemente. Creo que la conversación se vio entorpecida muchas veces por no tener esas cosas claras.

Hablando del diputado Carlos Leal, me atrevo a decir, sin temor a equivocarme, que es una persona extremadamente prejuiciosa debido a su ignorancia en temas de sexualidad humana, y lo peor de todo es que no tiene la voluntad de aprender y mejorar. Terminando el programa, ya fuera del aire, le preguntaron qué haría si uno de sus hijos fuera gay, a lo cual respondió: “Yo estoy seguro que mi hijo no va a ser gay porque ha recibido la mejor educación”. En su mente, la orientación sexual es algo que los padres pueden ayudar a moldear (totalmente falso). Y sobre el tema trans le falta mucho por aprender. Él ni siquiera cree que es una condición real, sino algo impuesto o inventado por la “ideología de género”.

El tema es amplio, el tiempo era poco, pero si algo positivo se puede sacar de todo esto es reconocer que necesitamos estar mejor informados. Recalqué mucho lo de hablar directamente con las personas porque sé que a mucha gente le da hueva leer, pero iniciar una conversación y escuchar atentamente es algo que todos podemos hacer fácilmente.

Cuando hablemos de qué es lo que deben o no aprender los niños, tenemos que escuchar a la gente experta en la materia (psicólogos, sexólogos, etc.) y no a personas cuya información viene de teorías de conspiración. Si escuchan a alguien utilizar el término “ideología de género” para justificar alguna idea, es seguro que está desinformado.

Ahora a casi una semana del evento, me siento agradecido por la oportunidad de contribuir a la causa de la comunidad LGBT+ en mi ciudad, aunque sea de manera pequeña. También me siento optimista porque me di cuenta que sí se puede llegar a un punto en común de entendimiento con quienes piensan diferente a nosotros, sobre todo si somos firmes en nuestras convicciones, pero también respetuosos y asertivos.

Aquí está el video completo del debate.

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